Bronquiolitis aguda

¿Qué es una bronquiolitis?

Es una infección vírica que afecta a niños menores de dos años y se manifiesta con dificultad para respirar y, a veces, ruidos de “pitos” en el pecho. Generalmente, se inicia con tos y mucosidad nasal. Después de 3-4 días aparece la dificultad respiratoria por la inflamación de las vías respiratorias (bronquiolos). El niño puede estar irritable, comer menos y presentar fiebre.

El virus que causa la bronquiolitis más frecuentemente es el VRS, virus respiratorio sincitial. Este virus, en nuestro medio, es más frecuente de noviembre a marzo. La mayoría de los niños se contagian por este virus los primeros años de vida, pero sólo algunos presentan una bronquiolitis. La mayoría de los niños que presentan bronquiolitis tienen un cuadro leve y sólo algunos tienen que ingresar en un hospital.

¿Es necesario alguna prueba complementaria?

No, sólo en caso de sospecha de otras patologías o que la evolución no sea la esperada se realizarán pruebas complementarias como radiografías y análisis de sangre y orina

¿Cuál es el tratamiento?

En la actualidad no existe ningún tratamiento que cure la bronquiolitis, suele durar de  7 al 14 días y algunos síntomas como la tos puede persistir hasta 4 semanas. Sin embargo sí se puede ayudar a que el niño esté más confortable con lavados nasales, sobre todo si la nariz está obstruida, elevar el cabecero de la cuna, fraccionar las tomas ( darle menos cantidad de alimento más veces al día) y administrar antitérmicos en caso de fiebre. Espere a administrar otro tipos de medicamentos cuando se lo indique su pediatra.

¿Cuáles son los motivos para ingresar a un niño con bronquiolitis?

Necesita oxígeno, respira cada vez peor ( respira rápido o se le marcan las costillas al respirar) , tiene mal estado general, vomita o casi no come o se pone pálido o morado. Los niños con enfermedad de base como cardiopatías, displasia broncopulmonar o antecedente de prematuridad, enfermedad neurológica o los lactantes muy pequeños menores de 3 meses pueden necesitar con más frecuencia observación hospitalaria.

¿Qué medidas puedo llevar a cabo para facilitar la prevención?

No exponer al niño al humo de tabaco, el lavado frecuente de manos si estamos expuestos a infecciones y que el niño esté correctamente vacunado (calendario vacunal CAM). A algunos niños con enfermedades de base o aquellos con factores de riesgo de padecer una bronquiolitis grave, como los grandes prematuros, se les administra intramuscularmente un anticuerpo contra el VRS en el hospital, de forma mensual durante los meses de otoño-invierno y se recomienda que extremen las medidas preventivas (incluyendo que eviten guardería en algunos casos durante los dos primeros años de vida).

 

María Penín Antón.

Coordinadora del Grupo de Pediatría de Neumomadrid.

Médico Adjunto de Pediatría. Hospital Universitario Príncipe de Asturias.

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DÍA MUNDIAL DE HIPERTENSIÓN PULMONAR

 

El día 5 de Mayo, como todos los años, se celebra el Día Mundial de hipertensión pulmonar, evento avalado oficialmente por 22 asociaciones de pacientes, 10 organizaciones de enfermedades raras y afiliadas, y ocho sociedades científicas.

El objetivo de este día es concienciar y sensibilizar a la sociedad de esta enfermedad. Diagnosticar la hipertensión arterial pulmonar (HAP) en una fase temprana es el gran reto que actualmente tienen los neumólogos sobre una enfermedad que es crónica, progresiva, rara y, hasta el momento, incurable.

La hipertensión arterial pulmonar provoca un aumento anómalo de la presión de las arterias pulmonares, produciendo una disfunción del ventrículo derecho y muerte a corto plazo si no se administra el tratamiento correspondiente.

En España, y según datos del Registro Español de Hipertensión Arterial Pulmonar (REHAP), la edad media de los pacientes con esta enfermedad es de 45 años, con claro predominio del sexo femenino (aunque este sesgo de género desaparece entre los pacientes con más edad), siendo además su incidencia anual de 3,2 casos por millón de habitantes adultos.

Además, la supervivencia de los pacientes con HAP a 1, 3 y 5 años es de un 87%, 75% y 54%, respectivamente; y para los que tengan HAP idiopática (de la que no se le conoce causa) es de 89%, 77% y 68% respectivamente. El tratamiento farmacológico incluye vasodilatadores de forma combinada tanto por vía oral como inhalada, o en los casos avanzados, mediante bomba subcutánea de infusión continuada o intravenosa por vía central. En el caso de que este tratamiento no sea suficiente para el control clínico de la enfermedad la última solución es el trasplante pulmonar.

Los factores que se asocian con esta enfermedad son, principalmente, los antecedentes familiares, la exposición a fármacos o agentes tóxicos, la infección por VIH, la hipertensión portal, la enfermedad del tejido conectivo, la cardiopatía congénita, el tromboembolismo pulmonar o la esquistosomiasis (una enfermedad parasitaria producida por gusanos).

Además de estos, en España hay dos factores propios relacionados con el desarrollo de esta patología: la exposición al aceite tóxico de colza en la década de los 80, y la presencia de una forma familiar de enfermedad venooclusiva pulmonar entre la población de etnia gitana.

Los pacientes con esta enfermedad se caracterizan por presentar disnea, pérdida de conocimiento, dolor torácico y disminución de la capacidad de ejercicio, por lo que generalmente, mantienen una calidad de vida muy limitada, con una actividad mayormente sedentaria que conlleva una repercusión a nivel psicológico, social y laboral.

Por todo ello, desde NEUMOMADRID se recomienda educar a pacientes y familiares sobre las generalidades de esta enfermedad, los diversos tipos de terapias que existen, así como en el manejo y cuidado de los fármacos que necesitan a la hora de tratarla.

Dra. Raquel Morillo Guerrero

Neumóloga del Hospital Ramón y Cajal y Coordinadora del Grupo de Trabajo de Circulación Pulmonar de Neumomadrid.

TOS EN EL NIÑO.

La tos en la infancia es un síntoma muy frecuente, y constituye uno de los motivos de consulta más comunes para los pediatras. Las causas de tos en el niño son diferentes a las del adulto y en la mayoría de casos está causada por infecciones respiratorias banales o catarros que son muy frecuentes durante los meses de otoño-invierno y suelen dejar una tos residual que dura de 2 a 3 semanas.

¿Cuál es el mecanismo de la tos? La tos es un reflejo, una maniobra de espiración violenta que libera secreciones y material extraño o nocivo, para proteger el sistema respiratorio. Los receptores de la tos están localizados a lo largo de las vías respiratorias y se estimulan por irritación que puede ser la inflamación producida por una infección vírica, reflujo gastroesofágico, asma, tabaco u otros irritantes, etc…; o por contacto con cuerpos extraños y secreciones. El reflejo de la tos también está modulado por el cerebro e incluso puede tener un origen psicógeno, como un “tic” que característicamente respeta las horas de sueño y suele autolimitarse en el tiempo.

¿Cuándo se debe consultar con el pediatra? Generalmente cuando la tos dura más de lo esperado (que suele ser más de 4 semanas sin que haya habido otro proceso infeccioso intercurrente), si se ha evidenciado un episodio de atragantamiento previo a la aparición de la tos o si se detectan otros síntomas acompañantes como taquipnea (respiración más rápida de los normal), tiraje, fiebre elevada o decaimiento. El pediatra en ese caso hará algunas pruebas dirigidas teniendo en cuenta el resto de los síntomas acompañantes, el tipo y características de la tos. Los niños con tos aguda (menos de 2-3 semanas) y sin signos de alarma no suelen requerir la realización de pruebas complementarias.

¿Cuál es el tratamiento de la tos? El tratamiento debe ser el de la causa subyacente. En el caso de infecciones respiratorias de vías altas se suelen prescribir antitérmicos, lavados nasales y mantener una hidratación adecuada. No se recomienda la administración de jarabes antitusígenos ya que no han demostrado mejoría frente a placebo y además pueden tener efectos secundarios. La miel (a partir de los 2 años de edad) sí ha demostrado que mejora los síntomas de la tos asociada a catarros.

María Penín Antón

Pediatra. Hospital Príncipe de Asturias

 

 

Día Mundial del Asma 2018

El primer Martes de Mayo, como todos los años y desde 1998, se celebra el Día Mundial del Asma, evento avalado por la Global Initiative for Asthma (GINA). Este año, el lema elegido por la Organización Internacional para celebrarlo es “Never too early, never too late. It’s always the right time to address airways disease” que traducido al español quiere decir: “Nunca es demasiado pronto, nunca es demasiado tarde. Siempre es buen momento para abordar las enfermedades de las vías respiratorias”.
Con este lema, la GINA quiere incidir, tanto en los pacientes como en los profesionales sanitarios, que siempre es buen momento para tratar, estudiar o controlar las enfermedades de las vías respiratorias, entre las cuales, se incluye el Asma.
El Asma es una enfermedad pulmonar que por definición es crónica que cursa con una obstrucción reversible al flujo aéreo y con una inflamación de las vías aéreas, que afecta a más de 230 millones de personas en el mundo. En España, aproximadamente el 5% de la población adulta padece asma. Por lo tanto, por la alta prevalencia que presenta, es imprescindible diagnosticarlo precozmente, tratarla lo mas rápidamente posible tras llegar al diagnóstico e intentar controlarlo para evitar agudizaciones, mayor uso de los recursos sanitarios o peor calidad de vida.
Los síntomas principales del Asma consisten en tos, opresión en el tórax, disnea o sensación de falta de aire, y autoescucha de pitos o sibilancias en el pecho.
El asma se puede diagnosticar con una prueba muy sencilla, de corta duración, no invasiva para el paciente, como es la espirometría, que mide la capacidad o función pulmonar de cada persona. Solo es necesario, que el paciente inhale y exhale aire a través de un espirómetro.
Tras el diagnóstico, hay que comenzar con el tratamiento que, habitualmente, es inhalado, para mejorar los síntomas, controlar la enfermedad, evitar agudizaciones, y así mejorar la función pulmonar.
Una vez, que el paciente está diagnosticado y tratado, el médico, en este caso el neumólogo (especialista que se encarga del estudio y tratamiento de las enfermedades respiratorias), deberá, ir ajustando la medicación inhalada en cada visita médica, en función de determinados factores como son los síntomas que presenta el enfermo, el número de agudizaciones (ingresos hospitalarios, visitas a urgencias, visitas a su médico de atención primaria urgentes,..) o el grado de obstrucción pulmonar medido por la espirometría.
En cada visita médica, el paciente deberá explicar al especialista qué síntomas respiratorios presenta y en qué momento del día (Síntomas diurnos, nocturnos que le despiertan en mitad de la noche, síntomas solo al hacer actividad física,..), la duración de los síntomas (si los síntomas son puntuales relacionadas con algo como es el estrés, el contacto con animales, cambios estacionales,.. o por el contrario, los síntomas son a diario), o si ha tenido infecciones o agudizaciones que hayan precisado tomar antibióticos o corticoides orales, intramusculares o intravenosos.

Finalmente, el paciente deberá estar concienciado de que el Asma es una enfermedad crónica, como lo es la diabetes o la hipertensión arterial, y que es muy importante el tratamiento, a pesar de que sea inhalado, para controlar sus síntomas. Es muy importante, que el enfermo no cometa errores críticos a la hora de inhalar la medicación para evitar infratratamientos. Si tiene dudas sobre la técnica inhalatoria deberá preguntar a su neumólogo sobre ello.

Dra. Silvia Sánchez Cuéllar
Neumóloga y Coordinadora del Grupo de Trabajo de Asma de Neumomadrid.

 

RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS MÁS FRECUENTES SOBRE ASMA EN EL NIÑO

1. ¿Qué es el asma?

El asma una enfermedad pulmonar crónica determinada por la inflamación de las vías respiratorias. Se caracteriza por presentar una obstrucción  reversible de la vía aérea, una inflamación de los bronquios y un aumento de la resistencia de la vía aérea. Frente a diversos estímulos o factores desencadenantes, como las infecciones respiratorias, los alérgenos como por ejemplo las partículas del polen, la hiperventilación provocada por el ejercicio, la risa, etc… e irritantes pulmonares como puede ser el humo del tabaco, provoca en los pacientes sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y/o tos.Según la Organización Mundial de la Salud es la enfermedad crónica más común en los niños.
2. ¿Se cura el asma?

El asma no se cura ya que los mecanismos implicados en su aparición no se conocen totalmente y son muy heterogéneos (muchos genes, ambiente en el que vivimos, etc…). Sin embargo las características del asma puede variar a lo largo de la vida y con un control médico adecuado y tratamiento cuando se necesita es posible tener una vida libre de síntomas.
3. ¿A qué edad que se puede tener asma?

Desde edades muy precoces de la vida. Lo difícil es poder determinar que niños menores de 5 o 6 años van a seguir teniendo asma más allá de la edad escolar, ya que las bronquitis o cuadros de sibilancias inducidas por infecciones virales son muy frecuentes en los niños de 0 a 3 años y después, más allá de esa edad, están libres de síntomas. Parece que la atopia, que es la predisposición a padecer enfermedades alérgicas y la sensibilización alérgica son los factores de riesgo más importantes en el niño para poder predecir si los síntomas recurrentes de sibilancias o pitidos son debidos a asma.
4. ¿Puede mi hijo o hija controlar su asma?

La respuesta es sí. La base del tratamiento del asma es la medicación inhalada, bien fármacos que se toman diariamente para controlar la inflamación y otros de rescate que dilatan el bronquio durante una crisis de asma. Se entiende por autocontrol al conjunto de instrucciones que tanto el pediatra o neumólogo dan por escrito y permiten que el paciente actúe con autonomía. Los niños a los 7 años pueden ser entrenados para identificar los síntomas de asma y aprender lo que deben hacer. Es importante que toda la familia (padres, cuidadores, etc…) e incluso la escuela y el entorno donde el niño desarrolla su actividad física conozcan la enfermedad y participen en el autocontrol.

Un ejemplo del plan de autocontrol sería:

1.  Tu tratamiento diario, a partir de hoy es:

Cada día tomo _________________________________________Si tienes síntomas cuando haces ejercicio, tomarás ______________________________________________________

2. ¿Cuándo debo aumentar el tratamiento?

Valora si en el último mes has tenido…¿Síntomas de asma más de dos veces a la semana? NO   SÍ

¿Actividad o ejercicio limitado por el asma? NO   SÍ

¿Despertares por la noche debido al asma? NO   SÍ

¿Necesidad medicación de alivio o de rescate más de dos veces a la semana? NO   SÍ

¿Si mides el FEM, tu FEM es menor de ________? NO   SÍ

Si has contestado SÍ a 3 o más preguntas, tu asma no está bien controlado y puede ser necesario subir un paso tu tratamiento.

3. Entonces, debes aumentar el tratamiento

Aumenta el tratamiento con __________________________________ y valora la mejoría cada día. Si has mejorado, mantén este tratamiento ________días.

4. Si se ha identificado alguna alergia y/o factor desencadenante de síntomas, debemos evitarlos según las pautas recomendadas. Se debe evitar la exposición al humo del tabaco y aunque no se fume en el domicilio, las partículas nocivas impregnan la ropa y pueden ser inhaladas.

Dra. María Penín Antón

Pediatra. Hospital Príncipe de Asturias

¿QUÉ ES LA PLEURA?

La pleura es una membrana serosa de origen mesodérmico que recubre el parénquima pulmonar, el mediastino, el diafragma y la superficie interna de la pared torácica. Está constituida por una doble hoja:

– La pleura visceral: recubre la superficie del pulmón.
– La pleura parietal: recubre la superficie interna de la pared torácica, la cara superior del diafragma y la cara lateral del mediastino, subdividiéndose por tanto en pleura costal, pleura diafragmática y pleura mediastínica respectivamente.
Ambas hojas pleurales se unen en el hilio pulmonar, que es la zona anatómica situada en el mediastino medio, junto a la impresión cardíaca, por donde entran y salen las estructuras que forman la raíz pulmonar (el bronquio con sus vasos bronquiales, la arteria pulmonar, las venas pulmonares y los vasos linfáticos).
El espacio entre la pleura visceral y pleura parietal se denomina espacio o cavidad pleural (figura 1).

En condiciones normales, el espacio pleural contiene unos 15 mL de líquido pleural formado, entre otras sustancias, por glucoproteínas ricas en ácido hialurónico que actúan como lubricante entre ambas superficies pleurales. Este líquido es el resultante de un equilibrio fisiológico entre su producción y absorción. En la producción del líquido pleural intervienen las presiones que gobiernan la ley de Starling (presión hidrostática y presión oncótica dentro del capilar sanguíneo) y la presión pleural. La reabsorción se realiza principalmente a través de la red linfática de la pleura parietal.
Los desequilibrios entre la producción y la absorción de este líquido, así como el aumento de la permeabilidad en la microcirculación pleural, el paso de líquido desde el peritoneo, la rotura vascular o la rotura del conducto torácico producen una acumulación patológica de líquido pleural que se denomina derrame pleural (figura 2).

Figuras PLEURA

Oxigenoterapia en EPOC: realidades y mitos

EPOC

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una enfermedad que, en nuestro medio, está producida fundamentalmente por consumo de tabaco. Consiste en la inflamación crónica del aparato respiratorio que conduce a un estrechamiento progresivo de las vías aéreas y destrucción del tejido pulmonar. Cuando la enfermedad progresa, se dificulta el paso del aire a través de los pulmones y la difusión de oxígeno (O2) a la sangre, produciendo un déficit de aporte de oxígeno en los tejidos, que denominamos insuficiencia respiratoria.

 

Insuficiencia respiratoria y sus efectos

Una persona sana en reposo presenta unos niveles de O2 en sangre arterial (medida como Presión parcial arterial de oxígeno o PaO2) mayores de 80 milímetros de Mercurio (mm de Hg). Cuando los niveles están por debajo 60 mm de Hg, no es suficiente para que el organismo funcione correctamente, de modo que otros órganos y sistemas se esfuerzan para intentar compensar el déficit (el corazón late más rápido, las arterias en la periferia se dilatan para facilitar la liberación de oxígeno en los tejidos, se producen más glóbulos rojos para tener mayor capacidad de captación y transporte de oxígeno…). Si la insuficiencia respiratoria se resuelve, todo vuelve a la normalidad; pero si esa situación se vuelve crónica, con el paso del tiempo las medidas de compensación se desbordan y surgen múltiples problemas (insuficiencia cardiaca, hipertensión pulmonar, arritmias, enfermedades vasculares, alteraciones de memoria y del sueño y un largo etcétera), produciendo un aumento significativo de la mortalidad.

Hace más de 30 años, dos estudios bien diseñados (NOTT y MRC), demostraron que en pacientes con EPOC con enfermedad grave o muy grave que además padecían insuficiencia respiratoria crónica tenían un menor riesgo de fallecer si eran tratados con oxigenoterapia entre 15 y 18 horas al día, incluyendo todas las horas de sueño. Desde entonces se ha mantenido ésta indicación para el tratamiento con oxigenoterapia crónica en el domicilio del paciente.

 

Aire y oxígeno

El aire, como dice la canción, está formado por oxígeno (algo menos del 21%), nitrógeno (78%) y argón (0.9%); el 0.1% del aire restante está formado por dióxido de carbono y una amplia variedad de otros gases. Nuestro organismo necesita oxígeno para poder generar energía y con ese 21% es más que suficiente. Cuando se consume O2, se produce dióxido de carbono, que se expulsa en la espiración. El resto de gases no participan en el proceso.

La oxigenoterapia consiste en la administración de oxígeno a concentraciones más elevadas de lo que se encuentra en el aire que respiramos y sólo tiene utilidad cuando el organismo no es capaz de conseguir unos niveles de O2 en sangre por encima de los 60 mm de Hg. Cuando administramos oxígeno, conseguimos aumentar la concentración de O2 en el aire que respiramos por encima del 21%, habitualmente entre 24%-31% (incluso más), según la necesidad de cada paciente.

 

El ahogo no es equivalente a insuficiencia respiratoria

La sensación de ahogo o disnea es una percepción compleja que no sólo refleja alteraciones del aparato respiratorio, también de la actividad del corazón, el sistema vascular, la sangre, los músculos y la propia capacidad de cada tejido de nuestro cuerpo para usar ese oxígeno. Cualquier alteración en alguno de los eslabones de la cadena que obtiene el oxígeno del aire y lo suministra a los tejidos, puede producir percepción de ahogo: desde un estrechamiento de las fosas nasales hasta una exceso de consumo de O2 en el músculo después de hacer una carrera, sin que exista ningún problema de oxigenación. Aunque es menos frecuente, también puede ocurrir al contrario, una persona con insuficiencia respiratoria puede no tener disnea para su actividad habitual si el resto de órganos son capaces de compensar el déficit de difusión del O2 desde los pulmones optimizando su transporte, liberación y consumo.

En la EPOC la sensación de ahogo se produce fundamentalmente por la dificultad para el paso del aire a través de las vías aéreas y el sobreesfuerzo de la musculatura respiratoria necesaria para movilizar el aire por esas vías, independientemente de que la oxigenación de la sangre sea normal. Por eso el diagnóstico de insuficiencia respiratoria no puede realizarse únicamente por síntomas, se necesita medir directamente los niveles de O2 en sangre mediante gasometría arterial (punción de una arteria periférica, habitualmente en la muñeca o antebrazo). La pulsioximetría es un sistema de infrarrojos que permite hacer una estimación de la carga de oxígeno de los los glóbulos rojos (los glóbulos rojos saturados de oxígeno son más rojos que los no saturados). Es un sistema sencillo e indoloro que habitualmente tiene forma de pinza o dedal que se pone en un dedo de la mano. La pulsioximetría puede ayudar a estimar que existe insuficiencia respiratoria cuando la saturación es menor del 90%, pero no es exacta, por lo que es necesario realizar una gasometría para la confirmación y evaluación de la gravedad de la insuficiencia respiratoria.

 

Usar oxigenoterapia sólo cuando se percibe ahogo, no soluciona el problema

Nuestro organismo en condiciones normales no tiene capacidad (ni necesidad) de acumular oxígeno, en el aire que respiramos hay de sobra. Por eso, cuando se suspende la oxigenoterapia, en unos minutos los niveles de O2 en sangre vuelven a la situación previa. En definitiva, es necesario usar la oxigenoterapia un elevado número de horas (entre 15-18h al día, especialmente en las horas de sueño) para evitar la repercusión que tiene a la larga el bajo aporte de O2 en los tejidos.

Por otro lado, usar la oxigenoterapia 24 horas al día, tampoco ha demostrado mayores efectos que usarla entre 15-18h al día, por eso si existe una buena tolerancia es posible suspender unas horas la oxigenoterapia sin que implique un riesgo.

 

Formas de administrar oxígeno en el domicilio

Existen diferentes dispositivos para suministrar oxígeno en el domicilio:

  • Concentrador de oxígeno. Es un dispositivo que se conecta a la red eléctrica y concentra el O2 del aire ambiental. Su mantenimiento es muy sencillo, es duradero y resistente, por ello es el sistema más usado con diferencia. Sus inconvenientes son que no es portátil y es ruidoso.
  • Cilindro de oxígeno. Es la clásica “botella” que contienen oxígeno comprimido. Su principal problema es que es muy voluminosa, pesada y precisa recambio cada pocos días. Como única ventaja no precisan suministro eléctrico. En la actualidad apenas se usan para tratamiento habitual y se limitan a modelos de mucho menor tamaño que suelen dejarse como reserva por si existen problemas de suministro eléctrico o para los traslados.
  • Oxígeno líquido. Consiste en oxígeno condensado a muy bajas temperaturas (por debajo de los -180°C). Se contienen en tanques o nodrizas (contenedores de gran volumen) que se rellenan cada 5-6 días (dependiendo del consumo) y desde donde se puede traspasar a otro contenedor del tamaño de una mochila para poder usarlo fuera de casa. Además puede administrarse a flujos mayores que el oxígeno en concentrador. A pesar de estas ventajas, es el más complejo en su manejo y mantenimiento (la baja temperatura puede producir lesiones sin la manipulación no se hace correctamente), por eso se usa en casos seleccionados.
  • Oxigenoterapia portátil o móvil. El avance tecnológico ha permitido crear concentradores eléctricos que tienen menor tamaño (de tamaño de una mochila) y que se pueden sacar a la calle. Sin embargo por el momento tienen escasa autonomía (1-3 horas, según la concentración que se utilice) y que sólo permite flujos bajos de oxígeno. Otro de sus inconvenientes es que a pesar de que son dispositivos pequeños, suelen pesar más de 4kg. Además, dada su menor capacidad, es preciso evaluar en cada persona si el dispositivo es capaz de aumentar sus niveles de oxígeno por encima de la insuficiencia respiratoria durante en test de marcha (si no se consigue que llegue O2 adecuadamente a los tejidos, el gasto añadido que supone ir cargado con el dispositivo no compensa). Por eso los tienen utilidad cuando la persona con insuficiencia respiratoria es muy activa, tiene una aceptable forma física a pesar de su enfermedad y habitualmente pasa muchas horas fuera de casa.

 

Como conclusión

La oxigenoterapia crónica domiciliaria ha demostrado disminuir la mortalidad de los pacientes con EPOC e insuficiencia respiratoria. Para conseguir éste efecto, es necesario cumplir un elevado número de horas de tratamiento (15 o más al día), lo que limita mucho la autonomía y supone un gran impacto psicológico. Por ello es imprescindible que el paciente con insuficiencia respiratoria conozca los fundamentos básicos del tratamiento y resultados esperados, eliminando preconceptos erróneos y facilitando elegir el tratamiento que mejor se adapte a su situación; en definitiva, dotándole de los recursos suficientes para que sea un experto en su enfermedad.

 

Enlaces añadidos como hipervínculo por orden de aparición:

http://annals.org/aim/article-abstract/694234/continuous-nocturnal-oxygen-therapy-hypoxemic-chronic-obstructive-lung-disease-clinical?volume=93&issue=3&page=391

(Nocturnal Oxygen Therapy Trial Group. Continuous or nocturnal oxygen therapy in hypoxemic chronic obstructive lung disease. Ann Intern Med. 1980; 93:391-398)

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(81)91970-X/abstract

(Report of the Medical Research Council Working Party. Long-term domi- ciliary oxygen therapy in chronic hypoxic cor pulmonale complicating chronic bronchitis and emphysema. Lancet 1981; 1:681-685)

https://youtu.be/cYQ-QN8b-Go

Nueva regulación cigarrillos electrónicos.

El pasado mes de noviembre el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto y un anteproyecto de Ley para culminar la trasposición de la Directiva Europea sobre Productos del Tabaco y productos relacionados, por el que obligará a los cigarrillos electrónicos y sus líquidos de recarga a llevar advertencias sanitarias en sus envases. Esta normativa establece limitaciones a la venta a distancia de cigarrillos electrónicos y los equipara a los productos del tabaco, en cuanto que regula su composición, etiquetado y requisitos de seguridad, priorizando la protección a los menores.
Estas son las novedades, en cuanto al cigarrillo electrónico, que introduce la normativa y que entrarán en vigor en cuanto se publique en el Boletín Oficial del Estado:

– Los cigarrillos electrónicos llevarán advertencias sanitarias. Las advertencias sanitarias que comenzarán a ser obligatorias tanto para los cigarros como para los productos asociados tendrán que ocupar un 30% de la cara exterior del envasado.

– Composición de los cartuchos de cigarrillos electrónicos. Los líquidos deberán contener como máximo 20 miligramos por mililitro (mg/ml) de nicotina, los cartuchos desechables o los depósitos recargables podrán ser como máximo de 2 mililitros, y los envases de líquido para la recarga no podrán contener un volumen superior a 10 mililitros.

– Prohibidos los aromas. Vitaminas, cafeína, taurina y otros aditivos asociados con energía y vitalidad, colorantes, aditivos que faciliten la ingesta o la inhalación de nicotina, y aditivos que tengan propiedades tóxicas, carcinogenéticas o mutagénicas quedan prohibidos.

– Cierre de seguridad. Los cigarrillos electrónicos deberán llevar seguridad a prueba de niños.

Comienza así, aunque con algún año de retraso , la incorporación de la directiva comunitaria sobre los productos del tabaco.

Ahora y según esta norma, las compañías fabricantes, distribuidoras e importadoras estarán obligadas a figurar en un registro público y a proporcionar a las autoridades competentes información detallada de sus productos, de los procesos de fabricación y de los sistemas de seguridad y calidad.

Con esta normativa, España pasa a tener una de las legislaciones más restrictivas del mundo respecto al comercio y uso de los cigarrillos electrónicos.

 

LO QUE DEBEMOS SABER DE LA GRIPE.

¿QUÉ ES LA GRIPE?

La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. Este virus pertenece a la familia de los Orthomyxoviridae. Habitualmente se presenta en invierno de forma epidémica por su gran capacidad de transmisión de una persona a otra (entre los meses de Noviembre a Marzo sobre todo). Afecta en poblaciones grandes a una proporción de población entre el 5-15% y puede ser mayor al 50% en grupos de población cerrados como escuelas o residencias de mayores.

¿CÓMO SE TRANSMITE LA GRIPE?

La transmisión se produce principalmente por gotitas producidas al hablar, toser o estornudar por la persona enferma. También puede transmitirse, aunque con menos frecuencia, por contacto directo como cuando una persona toca una superficie que contiene virus de la gripe (por ejemplo la mano de una persona con gripe) y posteriormente se toca su nariz o su boca.Las personas enfermas son capaces de transmitir la enfermedad desde un día antes del comienzo de los síntomas hasta unos 3 a 7 días después del comienzo de la enfermedad. Los niños pueden transmitirla incluso hasta 7 días tras el comienzo de los síntomas.

¿QUÉ SÍNTOMAS CAUSA LA GRIPE?

Los síntomas de la enfermedad comienzan de 1 a 4 días después de que el virus entra en el organismo. Algunas personas son infectadas por el virus de la gripe pero no desarrollan síntomas de la enfermedad, sin embargo estas personas sí que pueden transmitir la enfermedad a otros.La infección por gripe es diferente a la originada por otros catarros, ya que ocasiona una alteración de la mucosa respiratoria mucho más severa.El cuadro clínico inicial típico suele comenzar de forma brusca con fiebre y escalofríos, acompañados de dolor de cabeza, congestión nasal, molestias de garganta, malestar general, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca. La fiebre y los dolores musculares suelen durar de 3 a 5 días. Los síntomas de la gripe pueden durar hasta una o dos semanas, pero la fiebre por lo general cede antes.Algunos síntomas de la gripe son comunes a todas las edades, sin embargo otros son más específicos de determinados grupos de edad. Por ejemplo, en ancianos es frecuente la aparición de dificultad respiratoria o la producción de esputo, mientras que en niños son síntomas frecuentes la otitis media o las molestias abdominales.

¿EN QUÉ POBLACIÓN SE RECOMIENDA LA VACUNACIÓN ANTIGRIPAL?

La vacunación se recomienda fundamentalmente para las personas con alto riesgo de sufrir complicaciones en caso de padecer la gripe y para las personas en contacto con estos grupos de alto riesgo, ya que pueden transmitírsela.

1. Personas de edad mayor o igual a 65 años.

2. Personas menores de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:

• Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada) o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.

• Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con:o enfermedades metabólicas, incluida diabetes mellitus.o obesidad mórbida (índice de masa corporal ≥ 40 en adultos, ≥ 35 en adolescentes o ≥ 3 DS en la infancia).o insuficiencia renal.o hemoglobinopatías y anemias.o asplenia.o enfermedad hepática crónica.o enfermedades neuromusculares graves.o inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes.o implante coclear o en espera del mismo.o trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras.

• Residentes en instituciones cerradas

• Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.

• Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.

3. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones:

• Trabajadores de centros sanitarios.

• Personas que por su ocupación trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a enfermos crónicos.

• Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o ancianos.

• Personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo, por su condición clínica especial (citados en el punto 2).

4. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación:

• Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los siguientes subgrupos: fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, bomberos, servicios de protección civil. trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial.

¿POR QUÉ HAY QUE VACUNARSE TODOS LOS AÑOS?

El virus de la gripe tiene la propiedad de poder cambiar de año en año. Estos cambios implican la aparición de nuevos virus gripales, que nuestras defensas no son capaces de reconocer o solo en parte, por lo que puede volver a provocarnos la enfermedad nuevamente.

¿QUÉ HACER EN CASO DE GRIPE?

El tratamiento de la gripe suele ir enfocado a tratar los síntomas que la enfermedad produce. Se recomienda:

• Descansar

• Beber abundantes líquidos

• Evitar el consumo de alcohol o tabaco

• Tomar medicación que mejore los síntomas de la gripe (como medicamentos para bajar la fiebre…)

• La gripe está causada por un virus, así que los antibióticos no mejoran los síntomas ni aceleran la curación.

• No dar aspirina a niños ni adolescentes (podría provocar un síndrome raro, aunque grave, que se denomina Síndrome de Reye).

Tengo EPOC, ¿debo vacunarme de la gripe?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad que se caracteriza por una limitación al flujo de aire debida principalmente a la exposición al humo de tabaco. Las personas que padecen esta enfermedad tienen síntomas respiratorios diarios como falta de aire, tos y expectoración y en ocasiones sufren episodios agudos de empeoramiento de estos síntomas que denominamos agudizaciones o exacerbaciones y que complican la evolución de la enfermedad.

La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus que se presenta generalmente en invierno, de forma epidémica y que se transmite por vía aérea mediante gotitas que originan las personas enfermas al hablar, toser o estornudar. Los síntomas aparecen entre 1 y 4 días de haber entrado en contacto con el  microorganismo y suelen comenzar de forma brusca con fiebre, malestar general, dolor de cabeza, congestión nasal, molestias faríngeas o tos seca, entre otros. Mientras que la mayoría de personas se recuperan en una o dos semanas, en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones, especialmente en personas con edad superior a 65 años o aquellos que padecen enfermedades crónicas. En concreto en los pacientes con EPOC, sabemos que la infección por el virus de la gripe puede ocasionar una agudización o exacerbación de su patología y por ello se recomienda la administración anual de la vacuna antigripal.

La vacuna antigripal está compuesta por varias cepas que representan los virus que con mayor probabilidad van a circular el invierno siguiente. Las personas que reciben la vacunación antigripal desarrollan anticuerpos que les protegen frente a aquellos virus de la gripe que son similares a los que se incluyen en la vacuna de forma que, aunque se pueda adquirir la infección, la enfermedad será con mucha probabilidad menos grave evitándose en gran medida las hospitalizaciones y los fallecimientos que pueden derivarse de la infección por este virus en pacientes  con enfermedades crónicas.

Por todo ello, desde la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID)  queremos hacer hincapié en la importancia de la vacunación antigripal en los pacientes con EPOC durante esta campaña 2017-2018 que ahora comienza.