Aprendiendo sobre cáncer de pulmón.

El cáncer de pulmón es el tipo de cáncer más frecuente y una de las principales causas de muerte acabando con decenas de miles de vidas en todo el mundo anualmente. El 80-90% de los cánceres de pulmón se da en fumadores o en personas que han sido fumadoras, siendo el tabaquismo el principal factor de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad, ya que aumenta unas 10 a 20 veces la posibilidad de desarrollarla.
Los fumadores pasivos o los fumadores de “tabaco light” también tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer pulmonar. Otros factores de riesgo son: personas con antecedentes familiares de cáncer de pulmón, pacientes diagnosticados de EPOC o FPI, los trabajadores en contacto con asbesto (aislamientos, minería, industria textil), petróleo y sus derivados.
En fases precoces la enfermedad no produce ningún síntoma y el diagnóstico en esta fase es generalmente accidental. Desgraciadamente, cuando produce síntomas, suele estar en un una etapa avanzada, y estos dependerán de la localización y extensión del tumor siendo los más frecuentes: disnea (masas centrales), tos (por irritación bronquial más frecuente en tumores centrales), hemoptisis (expectoración con sangre), dolor torácico (si afecta a la pleura o pared torácica), disfonía o síndrome de Horner. En casos de enfermedad metastásica a otros órganos pueden asociarse síntomas derivados de la afección de estos como dolores óseos, cansancio, mareos, pérdida de peso y del apetito.
La elección del tratamiento depende del tipo de cáncer y del estadiaje de la enfermedad, teniendo también en cuenta la situación funcional pulmonar y otras enfermedades del paciente, siendo la cirugía el tratamiento principal, siempre que sea posible, y tratando de realizar la resección de uno o varios lóbulos pulmonares.
En el cáncer no microcítico en los que la enfermedad esté en estadíos intermedios/avanzados se debe considerar la posibilidad de la quimioterapia previa o posterior a la cirugía. En el cáncer de pulmón microcítico, la quimioterapia es el tratamiento principal.
La radioterapia se utiliza en los cánceres no microcíticos en los que no es imposible realizar la cirugía por considerarse inoperable, alto riesgo para el paciente, y como tratamiento de algunas metástasis.
En los carcinomas microcíticos, la radioterapia está indicada en la prevención y tratamiento de metástasis cerebrales o en los casos de enfermedad localizada.
En los últimos años se han incorporando fármacos dirigidos a dianas inmunológicas específicas de las células tumorales, específicamente dirigidos al EGFR (receptor del factor de crecimiento epidérmico) o al VEGF (factor de crecimiento derivado del endotelio vascular) que han aumentado las cifras de supervivencia.
En algunos casos es preciso recurrir a la resección endobronquial con láser para el tratamiento de tumores localizados en tráquea o bronquios principales, así como la colocación de prótesis en casos paliativos.
Es fundamental que un equipo médico multidisciplinar (neumólogos, cirujanos, oncólogos, radioterapeutas, radiólogos, patólogos, etc) esté involucrado en cada caso para una mejor orientación del diagnóstico y tratamiento.
No obstante, lo más importante de todo es recordar que es una enfermedad altamente mortal pero en gran medida prevenible evitando el consumo de tabaco.

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