APNEA DEL SUEÑO Y CONDUCTORES. CRIBADO EN CENTROS DE RECONOCIMIENTO DE CONDUCTORES.

Una de las consecuencias clínicas más importantes de padecer un síndrome de apnea hipopnea del sueño (SAHS) es sufrir somnolencia diurna excesiva, la cual aumenta la probabilidad de tener accidentes de tráfico. Estudios realizados hasta la fecha han podido demostrar que la causa más frecuente de accidentes mortales en carreteras son la fatiga y el sueño al volante, sobre todo en el grupo de los camioneros. Éstos por lo general realizan viajes largos y en muchas ocasiones en horario nocturno, y suelen padecer sobrepreso y obesidad y por tanto mayor prevalencia de SAHS y de somnolencia.

La elevada prevalencia de este síndrome, su infradiagnóstico y siniestralidad, hacen que estemos ante un problema importante para la salud pública. Por este motivo, recientemente España ha actualizado el Reglamento de Conductores, el cual incluye esta enfermedad como requisito a ser valorado para obtener o renovar el permiso de conducir. Para ello se acaba de publicar una guía elaborada por un grupo de expertos, para la detección precoz o cribado de pacientes con SAHS y con criterios de diagnóstico y de tratamiento de la enfermedad.

En caso de que el paciente no esté diagnosticado previamente de SAHS, los Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC) entregarán varios cuestionarios de cribado sobre somnolencia y según la puntuación obtenida, se considerarán aptos para conducir o bien serán remitidos a una unidad de sueño para descartar la enfermedad, que emitirá un informe tras la valoración del futuro conductor.

Si el paciente presenta un SAHS leve o moderado pero sin somnolencia, será apto para conducir y no necesitará control por la unidad de sueño. Si por el contrario, presenta un SAHS moderado con somnolencia o un SAHS grave, deberá iniciar tratamiento con CPAP y presentar un informe por parte de la unidad de sueño que demuestre un buen control de la somnolencia, de los eventos respiratorios con el tratamiento y un buen cumplimiento, con un uso del dispositivo de al menos 4 horas por noche el 70% de los días de la semana. En el caso de tratamientos alternativos a la CPAP para el SAHS, igualmente se deberá presentar un informe por parte de la unidad de sueño, donde se detalle el correcto control de la somnolencia diurna y de los eventos respiratorios, para poder ser apto para conducir.

El periodo de vigencia para considerar al paciente apto será de tres años para los SAHS conductores de ciclomotor, moto o coche, y de un año para los SAHS conductores de camión, tráiler o autobús. Pasado este tiempo, deberán de nuevo renovar el informe de la unidad de sueño y entregarlo al CRC.

Es importante destacar que el correcto tratamiento de la apnea del sueño reduce el número de accidentes y los costes derivados, pero también es fundamental controlar otros factores, como realizar una buena higiene de sueño, durmiendo el número de horas suficientes por noche y evitando los hipnóticos u otros medicamentos sedantes, situaciones que también producen somnolencia diurna excesiva y riesgo de siniestros al volante.

Epidemia de gripe: ¿Qué es y qué debemos hacer?

La gripe es una infección respiratoria de inicio brusco causada generalmente por los virus influenza A y B de la familia Orthomyxoviridae.
La clasificación de los virus gripales se basa en la presencia de dos tipos de antígenos: los internos y los superficiales. Según la presencia de antígenos internos (nucleoproteína y proteína M1) los virus gripales se clasifican en A y B. El tipo A se subdivide en función de los antígenos superficiales: Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N) y los subtipos se clasifican con la letra inicial H o N según la presencia de los mismos seguida de un número arábigo convencional. En el virus de la gripe A se han descrito dieciséis subtipos de H y nueve de N, pero sólo una pequeña proporción se implican en la gripe humana. La capacidad de estos virus para sufrir variaciones en sus antígenos, sobre todo en los superficiales, es lo que les otorga una gran trascendencia desde el punto de vista epidemiológico.
En concreto, la epidemia de este año es debida fundamentalmente al virus influenza A (H3N2).
La gripe habitualmente se presenta de forma anual, en brotes epidémicos más o menos importantes durante los meses de invierno. Los virus gripales A se encuentran ampliamente difundidos en la naturaleza. La fuente de infección para el ser humano casi siempre es el hombre enfermo (contagio de persona a persona). La transmisión ocurre fundamentalmente por mecanismo aéreo directo principalmente por las gotitas de saliva o por secreciones emitidas al hablar, toser o estornudar. Los fómites (objetos inertes) recientemente contaminados también pueden vehiculizar la infección. El periodo de incubación es de 1-2 días y la fase de contagio dura desde 24 horas antes del inicio de la clínica hasta 7 días después del inicio de la misma (en niños incluso hasta 10 días).
Toda la población es susceptible de padecer la gripe. La única limitación se debe a la existencia de inmunidad por contactos previos con virus idénticos o antigénicamente próximos o mediante vacunación.
La gripe origina una elevada morbilidad y mortalidad tanto de forma directa como por el agravamiento de otras enfermedades crónicas cardiorrespiratorias presentes en grupos de riesgo. De forma complementaria también origina importantes costes sociales y sanitarios derivados del absentismo laboral y escolar y por los gastos que ocasiona su asistencia.
Clínicamente la gripe se caracteriza por fiebre elevada, escalofríos, tos seca, malestar general con dolores musculares (mialgias), articulares (artralgias) y cefalea. También puede existir congestión nasal y con menos frecuencia dolor de garganta, estornudos e irritación ocular. Generalmente es una enfermedad autolimitada (de 5 a 7 días), de curso benigno que no requiere antibiótico.
Ante un cuadro gripal se deben adoptar medidas para aliviar los síntomas y evitar el contagio de la misma. Para ello se aconseja:
– Reposo domiciliario: alivia el malestar general y evita el contagio en la medida de lo posible.
– Ingesta abundante de líquidos: agua, zumos…. Evitar la ingesta de alcohol y no fumar.
– Antitérmicos: paracetamol o ibuprofeno. Se debe evitar el consumo de aspirina entre niños y adolescentes por el riesgo del síndrome de Reye (daño cerebral y hepático súbito).
– Antivirales: administrados en las primeras 48 horas disminuyen la duración de la enfermedad, pero no están exentos de efectos secundarios sobre todo a nivel gastrointestinal por lo que deben ser recetados por un médico valorando riesgos-beneficios. Existen varios fármacos comercializados: la amantadina, oseltamivir y zanamivir.
– Se debe recordar e insistir que la gripe en una enfermedad producida por virus y los antibióticos no están indicados.
– Higiene de manos con lavados frecuentes.
– Al toser el paciente se debe tapar la boca y debe utilizar pañuelos desechables.
– No debe compartir alimentos, ni utensilios para la comida, ni objetos personales de higiene o aseo.
– Evitar locales cerrados o con aglomeraciones.
En la mayoría de los casos la recuperación se produce en una o dos semanas y no es necesaria la asistencia médica.
En determinados grupos como por ejemplo niños menores de 2 años, ancianos, embarazadas de más de tres meses, personas con enfermedades crónicas (cardiacas, respiratorias, renales…) o si el proceso infeccioso se prolonga más de dos semanas se aconseja valoración médica porque la gripe puede producir complicaciones graves (insuficiencia respiratoria, neumonías, exacerbación de patología previa, sepsis…) que requieren actuaciones específicas.
Llegado este momento debemos recordar la importancia de la prevención con la vacuna antigripal y la indicación de la misma en las personas mayores de 60 años, mujeres embarazadas, personas con obesidad mórbida, pacientes inmunodeprimidos, pacientes con enfermedades crónicas (cardiovasculares, renales, metabólicas, neuromusculares, hepáticas, etc.), personas institucionalizadas, personal sanitario y los trabajadores de guarderías, colegios y residencias.

Convivir con asma en invierno

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de la vía aérea que según su gravedad va a necesitar más o menos tratamiento para mantener los bronquios dilatados, y de esta manera no limitar nuestro día a día.
Ahora que acaba de llegar el invierno las personas asmáticas han de tener cuidado, ya que los cambios de temperatura bruscos pueden fomentar la aparición de broncoespasmo (los bronquios se estrechan) y producir tos, ahogo, presión en el pecho o pitos al respirar. Ante esta situación, lo que más rápido va a hacer que el bronquio se dilate y calme los síntomas son los inhaladores de rescate: salbutamol o terbutalina. Deberemos utilizar una o dos inhalaciones, acordándonos de aguantar la respiración durante 10 segundos tras la inhalación del fármaco.
Existen otras circunstancias que podrían empeorar nuestro control del asma en esta temporada invernal como son la niebla o la lluvia. Estas situaciones a veces aumentan la dificultad para respirar, sobre todo en aquellas personas con alergias a determinados hongos.
Se debe mostrar especial atención en el caso de realizar ejercicio físico bajo estas condiciones meteorológicas. Si esto sucede se recomienda utilizar nuestro inhalador de rescate unos 15 minutos antes de hacer un esfuerzo físico programado, como por ejemplo salir a correr con bajas temperaturas. Aun así, siempre deberemos tener el inhalador cerca para utilizarlo en caso de aparición de síntomas y si es posible evitar salir en las horas de frío más intenso o con niebla muy densa.
Con estos pequeños consejos podremos llevar a cabo nuestras actividades habituales sin que el asma nos pare tampoco en invierno.

Ritmo circadiano: El Reloj de Nuestros Sueños.

En nuestro organismo, existen diversos sistemas o ritmos biológicos que se desarrollan de forma cíclica, regulando las funciones fisiológicas para que se repitan aproximadamente cada 24horas. El más conocido y estudiado es el ritmo circadiano de sueño, donde la transición entre sueño y vigilia, se asocia fundamentalmente a estímulos de luz. En realidad, es como un gran Reloj, que para que sea lo más exacto posible, deben existir unos sincronizadores externos e internos perfectamente integrados entre sí, ya que cualquier pequeño cambio puede alterar este equilibrio.
En el ritmo circadiano normal, cuando empieza a oscurecer, nuestro cuerpo comienza a aumentar la temperatura corporal periférica y segrega una hormona llamada melatonina, producida por la glándula pineal. Es cuando comenzamos a sentir somnolencia y se produce el sueño durante la noche. A primera hora de la mañana, al exponernos a la luz, caen esos niveles de melatonina endógena, hay mayor nivel de alerta, nos despertamos y comienza la vigilia. A primera hora de la tarde, generalmente después de comer, existe otro pequeño pico de aumento de temperatura y melatonina que es el origen de la siesta.
Para mantener este ritmo, existen unos sincronizadores externos como son los horarios de comida, de trabajo, de rutina social, etc. Pero cualquier cambio en ellos, como trabajos a turnos, viajes largos en avión, cambios de rutina, puede producir una desincronización de nuestro sueño.
Hoy en día y cada vez con más frecuencia, nos encontramos enfermedades o trastornos derivados de la alteración del ritmo circadiano. Vivimos en una sociedad que tiende a regirse por patrones más irregulares, con exposición lumínica alta en horarios nocturnos por el uso de ordenadores, LEDS, iPad y móviles y por horarios laborales cambiantes.
Mantener un horario de sueño estricto y unas normas básicas debe ser fundamental, ya que por ejemplo entre otras funciones, mientras dormimos, nuestro cerebro se deshace de los productos de la actividad neuronal que se acumulan durante la vigilia, como la proteína beta-amiloide, que es la responsable del Alzheimer y de otros trastornos neurológicos.
También hay estudios de la asociación de trastornos del sueño con alteraciones inmunológicas, alteraciones metabólicas como la obesidad y la Diabetes Mellitus y alteraciones psicológicas como ansiedad y depresión.
Desde las sociedades médicas, cada vez se hace más hincapié en la importancia de un buen sueño, en cantidad y calidad. Debemos promover iniciativas que nos permitan conciliar nuestros ritmos biológicos con nuestros ritmos de vida y que ello no nos lleve a desajustar nuestro reloj interno: El Reloj de Nuestros Sueños…

La Apnea del Sueño puede causar Hipertensión Arterial.

La Hipertensión Arterial es una enfermedad muy frecuente. Casi dos millones de españoles sufren esta condición médica. Es de destacar, que las personas que la padecen habitualmente no perciben muchos síntomas ni limita a su actividad física diaria como suele suceder con otras enfermedades como asma o insuficiencia cardiaca. Sin embargo, está relacionada con otras enfermedades graves, limitantes y potencialmente fatales, como lo son el ICTUS, el infarto agudo de miocardio, la enfermedad renal hipertensiva, entre otros. Afortunadamente en la mayor parte de los pacientes, esta condición se controla con cambios en la dieta, ejercicio y tratamiento farmacológico.
En algunas ocasiones, a pesar del tratamiento correcto, no se logra controlar los niveles de tensión y se requiere varios tipos de medicamentos para poder controlarla. Esto se denomina hipertensión resistente y puede ocurrir hasta en tres de cada diez personas diagnosticadas.
La Apnea Obstructiva del Sueño también es una enfermedad frecuente y su prevalencia está aumentando por la epidemia de obesidad. Entre un 17-28% de la población española puede padecer esta enfermedad. Las personas que habitualmente roncan, tienen despertares frecuentes y/o pausas respiratorias durante el sueño, además de una marcada somnolencia durante el día, pueden sufrir esta enfermedad y deberían consultar estos síntomas con su médico de atención primaria.
La relación de la Apnea del Sueño con la Hipertensión Arterial es conocida desde hace varios años y actualmnete se reconoce como la principal causa de Hipertensión Arterial secundaria. Estas dos enfermedades están muy relacionadas entre sí. En los pacientes que padecen Hipertensión, entre un 30-50% también tiene Apnea de Sueño. Y en aquellas personas con Hipertensión resistente ese número alcanza el 83%.
Afortunadamente, el tratamiento de la Apnea de Sueño con una mascarilla que aporta presión positiva durante la noche, llamada CPAP, ha demostrado que ayuda a controlar los niveles de Tensión Arterial de manera significativa, especialmente durante las horas de sueño. Por este motivo desde Neumomadrid aconsejamos a las personas que tienen Hipertensión Arterial sistémica, especialmente aquellos que tengan Hipertensión resistente, a consultar con sus médicos habituales para valorar la posibilidad de padecer Apnea de Sueño, para lo que deberían ser remitidos a su especialista en Neumología.

Aprendiendo sobre cáncer de pulmón.

El cáncer de pulmón es el tipo de cáncer más frecuente y una de las principales causas de muerte acabando con decenas de miles de vidas en todo el mundo anualmente. El 80-90% de los cánceres de pulmón se da en fumadores o en personas que han sido fumadoras, siendo el tabaquismo el principal factor de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad, ya que aumenta unas 10 a 20 veces la posibilidad de desarrollarla.
Los fumadores pasivos o los fumadores de “tabaco light” también tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer pulmonar. Otros factores de riesgo son: personas con antecedentes familiares de cáncer de pulmón, pacientes diagnosticados de EPOC o FPI, los trabajadores en contacto con asbesto (aislamientos, minería, industria textil), petróleo y sus derivados.
En fases precoces la enfermedad no produce ningún síntoma y el diagnóstico en esta fase es generalmente accidental. Desgraciadamente, cuando produce síntomas, suele estar en un una etapa avanzada, y estos dependerán de la localización y extensión del tumor siendo los más frecuentes: disnea (masas centrales), tos (por irritación bronquial más frecuente en tumores centrales), hemoptisis (expectoración con sangre), dolor torácico (si afecta a la pleura o pared torácica), disfonía o síndrome de Horner. En casos de enfermedad metastásica a otros órganos pueden asociarse síntomas derivados de la afección de estos como dolores óseos, cansancio, mareos, pérdida de peso y del apetito.
La elección del tratamiento depende del tipo de cáncer y del estadiaje de la enfermedad, teniendo también en cuenta la situación funcional pulmonar y otras enfermedades del paciente, siendo la cirugía el tratamiento principal, siempre que sea posible, y tratando de realizar la resección de uno o varios lóbulos pulmonares.
En el cáncer no microcítico en los que la enfermedad esté en estadíos intermedios/avanzados se debe considerar la posibilidad de la quimioterapia previa o posterior a la cirugía. En el cáncer de pulmón microcítico, la quimioterapia es el tratamiento principal.
La radioterapia se utiliza en los cánceres no microcíticos en los que no es imposible realizar la cirugía por considerarse inoperable, alto riesgo para el paciente, y como tratamiento de algunas metástasis.
En los carcinomas microcíticos, la radioterapia está indicada en la prevención y tratamiento de metástasis cerebrales o en los casos de enfermedad localizada.
En los últimos años se han incorporando fármacos dirigidos a dianas inmunológicas específicas de las células tumorales, específicamente dirigidos al EGFR (receptor del factor de crecimiento epidérmico) o al VEGF (factor de crecimiento derivado del endotelio vascular) que han aumentado las cifras de supervivencia.
En algunos casos es preciso recurrir a la resección endobronquial con láser para el tratamiento de tumores localizados en tráquea o bronquios principales, así como la colocación de prótesis en casos paliativos.
Es fundamental que un equipo médico multidisciplinar (neumólogos, cirujanos, oncólogos, radioterapeutas, radiólogos, patólogos, etc) esté involucrado en cada caso para una mejor orientación del diagnóstico y tratamiento.
No obstante, lo más importante de todo es recordar que es una enfermedad altamente mortal pero en gran medida prevenible evitando el consumo de tabaco.

Cribado de cáncer de pulmón.

El cáncer de pulmón es el tumor más letal en nuestro medio y afecta a más de 20.000 españoles cada año. El cribado mediante TAC de baja dosis tiene como objetivo primordial el diagnóstico precoz de esta patología que facilite un abordaje terapéutico en estadios más tempranos y suponga un cambio de paradigma en el manejo actual. Con el cribado se pretende mejorar la mortalidad asociada al cáncer de pulmón que actualmente supera el 85%. Uno de los motivos principales de esta triste estadística es que solo un 15% de los carcinomas no microcíticos de pulmón son subsidiarios de tratamiento quirúrgico con intención curativa. El cribado mediante TAC de baja dosis ha demostrado que la tasa de estadios quirúrgicos alcanzada con esta técnica oscila entre el 65 y el 85%, muy superior a la actual. Además, la supervivencia a largo plazo en estos pacientes operados se aproxima al 90% a los 10 años.
El desarrollo de programas de cribado ha sido intenso a lo largo de los últimos 15 años, destacando entre los diversos estudios, el NLST (National Lung Screening Trial) del centro nacional del cáncer norteamericano, el ensayo clínico europeo conocido como NELSON, y la cohorte internacional I-ELCAP (Early Lung Cancer Action Project). La publicación reciente de los resultados del NLST americano confirman la utilidad del cribado que se asocia a una reducción de la mortalidad por cáncer de al menos el 20% si el cribado se realiza durante 3 años. El NLST utilizó como criterios de inclusión la edad y tabaquismo, incluyendo a sujetos sanos con edades comprendidas entre los 55 y 75 años y una exposición tabáquica acumulada de al menos 30 paquetes-año.
Como consecuencia de los hallazgos del NLST, la inmensa mayoría de las sociedades científicas norteamericanas incluyendo la oncológica ASCO y la torácica ATS, apoyan el cribado. Además, las aseguradoras norteamericanas, incluyendo la federal Medicare que corre con los gastos de la atención sanitaria a mayores de 65 años, y la organización gubernamental dedicada al estudio de la prevención sanitaria conocida como USPSTF reconocen el beneficio del cribado y recomiendan su implementación a escala nacional.
En Europa, la sociedad europea de respiratorio (ERS) ha redactado un documento oficial conjunto con la sociedad europea de radiología (ESR) en el que se posiciona a favor del cribado, siempre y cuando se realice con garantías. Entre los requisitos que se consideran imprescindibles se incluyen la pertenencia de los programas de cribado a centros acreditados que dispongan de equipos multidisciplinares expertos en el diagnóstico y manejo del cáncer de pulmón y programas de deshabituación tabáquica, que se cumplan los criterios de inclusión del NLST, que la dosis de radiación no supere los 3 mSv, y que el programa esté integrado en un registro o cohorte.
En España se ha redactado un documento de consenso pendiente de publicar entre expertos de la SEOM, SEPAR, SERAM, y SECT, que apoya el cribado mediante TAC de baja dosis.
El cribado se debe realizar siempre en individuos asintomáticos. Las recomendaciones de la ERS siguen la estela del NLST, optando por incluir a sujetos mayores de 55 años con una exposición tabáquica acumulada de 30 paquetes-año y realizar una primera evaluación con TAC de baja dosis. El seguimiento suele ser anual en el caso de que la primera exploración no identifique nódulos sospechosos. De lo contrario, el seguimiento será individualizado en función de los hallazgos, siguiendo un protocolo preestablecido. Estos criterios son relativamente arbitrarios, ya que se ha demostrado que más de la mitad de los pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón no reúnen los criterios de edad y/o tabaquismo del NLST. En este sentido, la experiencia de varios centros Españoles expertos en cribado es pionera al identificar el enfisema y la función pulmonar como marcadores de riesgo que pueden ayudar a optimizar los criterios de inclusión para los programas de cribado. Existe disparidad de opiniones al respecto, pero en general se recomienda que el cribado continúe hasta los 75-80 años de edad si la salud del paciente lo permite. En nuestro país se ha cribado a más de 8.000 individuos en centros que cumplen con las recomendaciones de la ERS y los resultados son excelentes.
Los hallazgos del NLST han motivado una profunda reflexión sobre la viabilidad del cribado a gran escala. En los EEUU, donde se considera coste-eficaz, ya existen más de 900 centros acreditados para su implantación a escala nacional. Sin embargo, el sistema sanitario Español es muy diferente del de los EEUU, puesto que se trata de un sistema de sanidad pública y universal. Varios estudios han calculado el coste por año de vida ajustado por calidad (AVAC) del cribado de cáncer de pulmón utilizando la TAC de baja dosis. Hay que tener en cuenta que aunque la TAC es una intervención cara y compleja desde el punto de vista logístico y el número potencial de sujetos a cribar es importante, el cáncer de pulmón y su tratamiento reducen drásticamente la supervivencia y calidad de vida de la mayoría de los afectados. Los datos del estudio NLST sugieren que el cribado implica un coste de $55.000 por AVAC en los EEUU. El coste para los asegurados por Medicare, mayores de 65 años, se calcula en $241 por individuo, o lo que es lo mismo un incremento del gasto mensual de $1 por asegurado y $19.000 por año de vida ganado. Las cifras en Europa son inciertas, pero probablemente más favorables por tratarse en muchos casos de un sistema sanitario público. Un estudio piloto británico, demostró que el coste por AVAC atribuible al cribado poblacional podría ser de tan solo £8.466. Además, se calcula que la incorporación de un programa de deshabituación tabáquica al cribado como recomienda la ERS reduce el coste a $16.198 por AVAC.

Vacunación de la gripe

La gripe es una enfermedad respiratoria aguda causada por virus que puede llegar a afectar cada año al 10 % de la población, debido, entre otras razones a su fácil transmisión. Usualmente su curso clínico se caracteriza por la aparición de fiebre, síntomas respiratorios y sistémicos (por ejemplo, malestar general). Sin embargo, existen determinados grupos en los que esta enfermedad puede producir complicaciones, hospitalizaciones e incluso la muerte (en nuestro país la gripe produce entre 2000 y 3000 muertes cada año). Estas complicaciones se dan sobre todo en personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas, destacando en este último grupo las patologías respiratorias.
En este contexto, la vacunación contra la gripe se comporta como un pilar fundamental para evitar la enfermedad y sus complicaciones. Así, se ha señalado que la vacunación reduce un 50% la mortalidad general durante las temporadas de gripe. Sin embargo, a pesar de identificar estos grupos de riesgo y de conocer la importancia de la vacunación, un porcentaje importante de personas no se vacuna, destacando que sólo la tercera parte de enfermos respiratorios crónicos llega a vacunarse cada año contra la gripe. En un reciente estudio se ha constatado como hasta un 52% de las nuevas generaciones (llamados millennials) no consideran necesaria una vacunación para la gripe. De ellos, 49% porque no confían en su eficacia, mientras que 29% por temor al sufrir la enfermedad al vacunarse. El CDC (Centers for Disease Control, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades americano) declara que la vacunación es la mejor manera de asegurarnos que no sufriremos la gripe, reduciendo el riesgo entre 50-60%. Pero no sólo consiste en no padecer la enfermedad, sino en no transmitirla a nuestros familiares u a estos pacientes crónicos ya mencionados, pues esta transmisión es muy fácil (contacto con el aire al hablar con otra persona, por contacto con utensilios usados por el enfermo,…).
Es por esta razón que desde la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID), queremos resaltar la importancia de la vacunación de la gripe en la temporada 2016 – 17 en aquellas personas en que está recomendado, y a animar a todos los profesionales sanitarios a realizar una labor educativa ante la sociedad para lograr mentalizarnos que la mejor manera de tratar las enfermedades es prevenirlas. Y la gripe es un gran ejemplo para ello.

Grupo de Trabajo de Infecciones Respiratorias y Tuberculosis
Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID)

Cáncer de pulmón: qué debemos saber

El cáncer de pulmón es el tipo de cáncer más frecuente y el de más elevada mortalidad de todos los tipos de cáncer en hombres (el segundo en mujeres). En nuestro país fallecen unas 18.000 personas al año por esta enfermedad.
La causa principal de este tipo de cáncer es el consumo de tabaco, por ello la mejor forma de prevenirlo es abandonar este nocivo hábito de fumar.
El cáncer de pulmón sigue siendo más frecuente en los hombres, aunque cada vez se diagnostican más frecuentemente en mujeres debido al creciente porcentaje de mujeres fumadoras.
Los síntomas del cáncer de pulmón son silentes o muy inespecíficos, es decir, son muy generales, y frecuentes entre personas fumadoras que lo ven como habituales: tos, sensación de falta de aire al caminar,… Esta es la principal causa que conlleva a un diagnóstico tardío de la enfermedad. Normalmente el principal signo de alarma es la expectoración con sangre (hemoptisis) o el dolor torácico.
El diagnóstico de esta enfermedad se basa principalmente en la realización de una adecuada historia clínica y de una radiografía de tórax. Según los hallazgos, su médico ya considerará si es necesario realizar una TAC y/o una fibrobroncoscopia para tomar muestras.
En el momento actual, no existen pruebas para poder realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad, aunque la investigación sigue dando pasos para conseguirlo como ya se ha hecho en otros tipos de cánceres (mama, colon, etc.).
El tratamiento del cáncer de pulmón dependerá del tipo de cáncer y del estadio en el que se encuentre en el momento del diagnóstico. En caso de que esté en estadios iniciales y si las patologías del enfermo lo permiten, se procederá a una cirugía para extirpar el tumor, con o sin quimioterapia complementaria. En caso de que no se pueda operar existen diversos tipos de quimioterapia con o sin radioterapia.
Por tanto, y dado la escasa expresión clínica del cáncer de pulmón y la agresividad que manifiesta, lo primordial es abandonar la causa que lo origina (abandono del consumo de tabaco) y consultar con su neumólogo ante cualquier síntoma de alarma.

10 consejos veraniegos para las personas con enfermedades respiratorias

  1. Evita temperaturas extremas. El calor excesivo o el frío desmesurado pueden ocasionar catarros, infecciones virales, irritación de las vías aéreas,… y eso no te conviene.
  1. Huye del aire acondicionado. Si lo tienes en casa, regula la temperatura entre 24-25 º C. No caigas en la trampa de ponerlo a 18 ºC, tendrás problemas respiratorios seguro.
  1. Evita los cambios bruscos de temperatura. Es habitual que los centros comerciales, tiendas, restaurantes, cines,… tengan temperaturas muy bajas, con el aire acondicionado a tope, aunque en la calle la temperatura sea elevada. Ello condiciona cambios bruscos de temperatura al entrar y salir de los sitios, a veces con 10 o más grados de diferencia. Si no quieres terminar con una infección respiratoria que complique tu enfermedad, evítalo!
  1. ¿Playa o montaña? Ambas tienen sus pros y sus contras. En la playa hay más humedad, pero también más calor. En la montaña se está más fresquito y el clima puede ser más seco. Busca siempre lugares con clima estable y moderado. Pero sobre todo, que te gusten!!
  1. El ambiente seco es el peor enemigo del pulmón. El aire acondicionado reseca el aire que respiramos. Persigue tener siempre un ambiente húmedo y si es necesario, usa humidificadores.
  1. La altura disminuye la densidad de oxígeno del aire. Cuando vamos a lugares por encima de los 3000 metros, debemos saber que respiraremos un aire con menos oxígeno. Si tienes problemas respiratorios, falta de oxígeno en la sangre o realizas tratamiento en casa con oxigenoterapia y estás pensando en viajar a lugares con cierta altitud, consulta a tu médico.
  1. No olvides nunca tu tratamiento habitual. Si te desplazas de vacaciones, lleva contigo los medicamentos que debes tomar y en cantidad suficiente para todos los días que vas a estar fuera de casa. Y sobre todo, tómatelos de la forma que tú médico te ha indicado aunque creas que estás mejor.
  1. ¿Puedo viajar en avión? Por supuesto. En el caso de que quieras realizar un vuelo de más de 4 horas de duración y tengas oxígeno en casa, consulta con tu médico si tienes que llevar oxígeno durante el vuelo.
  1. Adelántate a los acontecimientos. Si tienes asma, seguro que tienes un plan de acción de cómo actuar ante una crisis; lleva corticoides en comprimidos para poderlos tomar vía oral si llega el caso de que sea necesario. Si lo tuyo es EPOC, lleva corticoides igualmente, pero también llévate un antibiótico para tomar en caso de que tengas una infección respiratoria que te produzca más ahogo, más expectoración y cambios en el color del esputo. El antibiótico más adecuado para ti te lo dirá tu médico.
  2. Por último, no te olvides de beber agua. En verano se suda más y es necesario mantener un correcto estado de hidratación del organismo. Con ello se facilita que las flemas sean más fáciles de eliminar.

Espero que disfrutes de un buen verano siguiendo estos consejos. Arréglate y utiliza ropa ligera, holgada y transpirable, que no acumule el sudor en la piel. Haz ejercicio en horas de menos calor, como es a primera hora de la mañana o al atardecer y, sobre todo, disfruta. También con tu enfermedad puedes pasar un buen verano.