TROMBOEMBOLIA PULMONAR Y GESTACIÓN: CUATRO PREGUNTAS CLAVES.

¿Qué es el tromboembolismo pulmonar (TEP)?
La enfermedad tromboembólica venosa incluye dos enfermedades: la trombosis venosa profunda (TVP) y la tromboembolia pulmonar (TEP). La TVP ocurre cuando se forma un trombo o coágulo en la pared de las venas obstruyendo el paso normal de la sangre, y ocurre generalmente en las venas de las extremidades inferiores (EEII). En ocasiones este trombo se desprende de la pared de la vena, viaja por el torrente sanguíneo hasta llegar al lado derecho del corazón, desde donde se envía a las vasos pulmonares donde queda impactado obstruyendo de nuevo el paso de la sangre, a lo que llamamos TEP.

¿Por qué es importante la TEP en el embarazo y en el puerperio?
Existen diferentes circunstancias que aumentan el riesgo de padecer una TEP, a las que llamamos factores de riesgo. Los factores de riesgo para el desarrollo de TEP se pueden agrupar en 3 grandes conjuntos:
1. Inmovilización (cirugías, ingresos hospitalarios, lesiones traumatológicas en EEII como fracturas o viajes prolongados, a lo que denominamos síndrome de la clase turista)
2. La presencia de cáncer, así como las diferentes circunstancias que lo acompañan: quimioterapia, catéteres, etc.
3. Aspectos relacionados con alteraciones hormonales: tratamiento con estrógenos (anticonceptivos orales), el embarazo, el puerperio y la fecundación in Vitro (FIV).
Debido a este último punto, en el que la gestación (embarazo, puerperio y FIV cuando existe) es un factor de riesgo para el desarrollo de TEP, es importante tener en cuenta el diagnóstico de TEP cuando una paciente gestante acude a urgencias con sintomatología compatible. El riesgo es mayor en el tercer trimestre y las primeras 6 semanas posparto, pero se mantiene hasta el mes 3 postparto. La fecundación in vitro aumenta aún más el riesgo, especialmente en el primer mes de gestación. Para poner números, la incidencia es de 0.3-1 caso de TEP por cada 1000 partos. En los países desarrollados, es una de las principales causas de mortalidad materna relacionada con la gestación.

¿Cómo se diagnostica la TEP? y ¿son peligrosas las pruebas diagnóstica para la gestante y/o el feto?
Los síntomas se asemejan a los de una mujer no gestante y son completamente inespecíficos, siendo los más frecuente: disnea, dolor torácico, tos y pérdida de conocimiento. Tras la sospecha clínica se debe progresar a hacer pruebas de imagen para llegar a correcto diagnóstico. La prueba de elección para confirmar el diagnóstico sería la ecografía doppler de extremidades inferiores, que no es nada invasiva y permite el diagnóstico de trombos en EEII. Si no da el diagnóstico, el siguiente paso sería realizar una prueba de imagen de la circulación pulmonar que permita visualizar los trombos en las arterias pulmonares. Existen dos opciones: la gammagrafía de perfusión (muy poca radiación), o bien una angioTC con protección mamaria (prueba diagnóstica de elección en el diagnóstico de TEP). Ambas son seguras, ya que la radiación administrada es claramente inferior a la que supondría un riesgo fetal. Además es esencial llegar a un correcto diagnóstico para pautar un correcto tratamiento, ya que estamos hablando de un cuadro potencialmente grave.

¿Cómo se trata la TEP? y ¿son seguros los tratamientos para la gestante y/o el feto?
El tratamiento básico de la TEP es la anticoagulación. Durante la gestación el tratamiento de elección son las heparinas de bajo peso molecular que se administras de forma subcutánea. El acenocumarol (Sintrom©) está completamente contraindicado durante el embarazo, porque ha demostrado producir graves malformaciones fetales.
En el puerperio podemos usar heparina de bajo peso molecular o Sintrom© de forma segura.
El tratamiento anticoagulante debe mantenerse al menos 6 semanas tras el parto y mínimo en total de 3 meses.

Formación en el grupo de trabajo de Enfermería de Neumología.

Los meses de febrero y marzo han sido de actividad intensa para el Grupo de Trabajo de Enfermería de Neumomadrid, que continúa buscando la autoformación y a la idea de compartir conocimientos, por lo que durante estos meses se han llevado a cabo dos cursos de lo que consideramos temas de gran interés entre la enfermería madrileña.
En el mes de Febrero, tuvimos la oportunidad de reunirnos con un gran número de enfermeras/os para ponernos al día sobre una de las patologías respiratorias más frecuentes, en el curso de “Actualización en asma para enfermería”, en el Colegio de médicos de Madrid.
Fue una extensa jornada donde pudimos abordar a fondo el asma desde las más variadas perspectivas, partiendo de conceptos básicos, y abordando aspectos del paciente asmático desde el laboratorio de función pulmonar, a la consulta de enfermería y el asma infantil, asma ocupacional o asma y tabaquismo. Todo ello con una gran participación de profesionales que asistieron al curso, que lo enriquecieron aportando ideas y experiencias.
La segunda parte de la jornada consistió en la realización de tres talleres (Peak flow y cooximetría, espirometría e inhaladores), también con una gran implicación por parte de los asistentes.
Y en este mes de marzo se ha llevado a cabo en la sede de Neumomadrid, la I Jornada de “Cuidado del paciente respiratorio en Atención Primaria”. Durante toda una tarde, se fueron desarrollando temas de gran importancia y actualidad para la enfermería respiratoria en Atención Primaria, como la realización de la espirometría y la terapia inhalada; mediante talleres muy dinámicos y prácticos. Así mismo, se abordaron temas como la utilidad de la pulsioximetría y el peak flow en este ámbito; la oxigenoterapia; y el abordaje del paciente fumador en la consulta de enfermería.
La jornada tuvo una gran acogida, y permitió el intercambio de experiencias entre la enfermería de nuestro grupo y la de Atención Primaria. Lamentablemente, gran número de enfermr@s no pudieron asistir por falta de aforo, por lo que intentaremos realizar una segunda edición del curso.
Seguiremos trabajando en la realización de cursos y jornadas que permitan el intercambio de conocimientos entre los profesionales que dedicamos nuestro trabajo al cuidado del paciente respiratorio… Nos vemos en el Congreso de Neumomadrid!!.

Llega la primavera y soy alérgico, ¿qué puedo hacer para que no empeore mi asma?.

Llega la primavera, y con ella, la época de polinización de las gramíneas, el olivo, el plátano de sombra y el plántago. ¿Qué debo saber si soy asmático y alérgico?
El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias cuyos síntomas se desencadenan, en los pacientes alérgicos por la exposición a estímulos, como los pólenes. Esta inflamación afecta principalmente a los bronquios pero se extiende incluso a la nariz, manifestándose como rinitis. Por lo tanto, debemos evitar el contacto con dichos alérgenos y aquí te damos algunas recomendaciones1:
– Conoce la concentración de polen existente. En España, existe una Red de Aerobiología (http://www.uco.es/real/) con muchas estaciones colectoras que dan información detallada sobre la cantidad y tipo de polen en casi todas las zonas. Además, existen diferentes aplicaciones móviles que informan sobre las concentraciones de los pólenes al instante, por ejemplo: Polen Control, Alergoalarm o Alerta Polen.
– Cierra las ventanas de casa, en las horas de mayor concentración de polen, para evitar que entren las partículas del exterior.
– Evita montar en moto, bicicleta o descapotables. Utiliza filtros antipolen en el coche.
– Instala aparatos de aire acondicionado con filtros.
– Evita salir a la calle los días de máxima concentración polínica, sobre todo en los días secos, soleados y ventosos. Si es imprescindible salir, utiliza mascarillas con filtro.
– Evita salir a zonas de abundante vegetación.
– Selecciona lugares de vacaciones libres de pólenes como playas.
– Evita o disminuye las actividades al aire libre durante las primeras horas de la mañana y la última hora de la tarde.
– Evita cortar el césped, estar cerca del césped recién cortado o tumbarte sobre la hierba.
– Dúchate y cámbiate de ropa después de hacer una actividad al aire libre.
– Seca la ropa en una secadora, mejor que al aire libre, ya que el polen se acumula en ella.
– Utiliza gafas de sol al salir al exterior.

1.- GEMA para pacientes. Recomendaciones sobre asma. [Internet] [citado 14 de marzo de 2017]. Disponible en: http://www.gemasma.com/

¿Por qué elegir Cirugía torácica como mi especialidad?

La cirugía torácica es una de las más desconocidas de las cirugías. Mientras se es estudiante, con suerte se pueden ver 2 ó 3 cirugías y apenas se pasa un día por la consulta. De esta forma es imposible descubrir una especialidad tan variada, tan amplia como la cirugía torácica. Lo primero de todo sería […]

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Por qué elegir la especialidad de Neumologia en el MIR.

El estudiante de medicina imagina la Neumología como el uso de inhaladores para tratar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma bronquial. No obstante, las áreas de trabajo que comprende esta especialidad incluye además las enfermedades respiratorias ocupacionales, trastornos del sueño, ventilación mecánica y cuidados respiratorios críticos, oncología torácica, tabaquismo, enfermedades vasculares pulmonares, […]

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Aumento de la mortalidad por enfermedades respiratorias.

Recientemente el INE ha publicado las cifras de defunciones en 2015, siendo estas 422.568, un 6,8% más que en el año previo. Por sexo fallecieron 213.309 hombres (5,8% más que en 2014) y 209.259 mujeres (7,7% más). La tasa bruta por 100.00 habitantes fue de 910,5 fallecidos, suponiendo un incremento del 6,9% respecto al año anterior. Destaca que las enfermedades del sistema respiratorio se sitúan como tercera causa, incrementándose un 18,3% respecto a la publicación anterior.
Las enfermedades del sistema circulatorio siguen siendo la primera causa de muerte (267,6 fallecidos/100.000 habitantes); los tumores la segunda (240/100.000) y las enfermedades del aparato respiratorio son la tercera causa de muerte (111,7/100.000 habitantes). Con respecto al año previo el incremento de los fallecimientos por enfermedades del sistema circulatorio fue del 5,8%, de los tumores 1% y por enfermedades del sistema respiratorio un 18,3%. Analizando por enfermedades, el mayor incremento de defunciones se produjo en neumonías (20% más en hombres y 21,8% en mujeres).
Con respecto a los tumores, los de mayor mortalidad siguen siendo el cáncer de bronquios y pulmón, con un incremento de 1,6% respecto al año 2014, y el de colon (que disminuyó su mortalidad un 2,3%). El cáncer de pulmón fue el de mayor mortalidad en varones, con un aumento de mortalidad del 0,3%, mientras que el de colon la redujo un 4,3%. En mujeres el cáncer con mayor mortalidad fue el de mama (0,1% más respecto a 2014).
En la comunidad autónoma de Madrid, al igual que en todas las del territorio nacional, las enfermedades del aparato respiratorio fueron igualmente la tercera causa de muerte con una tasa bruta de mortalidad 114,7/100.000 habitantes.
Estas cifras deben hacernos reflexionar sobre las posibles causas:
– Envejecimiento de la población: influye en cualquiera de las otras enfermedades que producen mayor mortalidad. No obstante, debemos tomar conciencia de que nuestros pacientes en Neumología son cada vez más pluripatológicos.
– Adecuada vacunación: hay que tener en mente que el mayor incremento de defunciones se produjo en neumonías, por lo que no se debe de relajar la recomendación de vacunación en la patología con enfermedad respiratoria crónica.
– Consumo de tabaco: éste también va a influir en las dos principales causas de mortalidad, las enfermedades cardiovasculares y los tumores. En este punto sí que se debe realizar un esfuerzo aún mayor para poder disminuir las cifras de prevalencia y con ello las consecuencias del consumo. Este esfuerzo se debe realizar desde distintos estamentos como la Administración (reforzamiento de las medidas legislativas), docentes (para tratar de inculcar a los escolares los peligros que conlleva el fumar) y desde la asistencia sanitaria, realizando una intervención en tabaquismo en cada visita, así como ofertando un tratamiento y seguimiento.

Es evidente que se debe pasar a la acción para no volver a ver un incremento tan llamativo en la mortalidad por enfermedades respiratorias cuando el año que viene se publiquen las cifras de mortalidad de 2016.

Exacerbaciones agudas de la Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI)

La Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI) se define como una neumonía intersticial fibrosante crónica, limitada al pulmón, de causa desconocida, que afecta generalmente a adultos mayores de 50 años, y asociada al patrón radiológico y/o histológico de la neumonía intersticial usual (NIU).
Es una entidad que se engloba dentro de las enfermedades denominadas “raras”; aunque esto no quiere decir que esta patología no se vea con cierta frecuencia en las consultas de neumología, ya que se estima que en España la FPI puede estar afectando a unas 7.500 personas.
La historia natural de la FPI es muy variable e impredecible. Hay pacientes que desde el momento del diagnóstico van a presentar una lenta progresión de la enfermedad con un deterioro clínico y funcional muy paulatino. Otras veces el deterioro es muy rápido desde el inicio del diagnóstico presentando en pocos meses una insuficiencia respiratoria crónica. Y hay un tercer grupo de pacientes en los que la enfermedad se manifiesta con periodos de relativa estabilidad alternando con episodios de progresión rápida o deterioro clínico agudo. Estos episodios de empeoramiento significativo y brusco es lo que se denominó por primera vez en 1993 “exacerbación aguda de la fibrosis pulmonar”.
Al igual que la FPI es una enfermedad que se diagnostica por exclusión de otras patologías, y que requiere haber descartado otras entidades que puedan presentar patrón de NIU radiológico o histológico. El diagnóstico de la agudización de la FPI también va a ser de exclusión. En la actualidad se han definido unos criterios diagnósticos para esta enfermedad y son los siguientes:
-. El paciente debe tener un diagnóstico previo o concurrente de Fibrosis pulmonar.
-. Aumento inexplicado de disnea en los últimos 30 días.
-. Presencia de consolidaciones o infiltrados nuevos con patrón de vidrio deslustrado sobre la fibrosis existente, observados en el TAC torácico.
-. Se debe descartar infección como causante de esos nuevos infiltrados o ese empeoramiento de la disnea.
-. También debemos descartar otras causas que simulen el cuadro. Lo más importante a descartar sería: Episodio de Insuficiencia cardiaca aguda; excluir la presencia de un tromboembolismo pulmonar; una bronco-aspiración aguda, o la inhalación de sustancias tóxicas.
Aunque para su diagnóstico no debemos encontrar ninguna causa aparente, sí se conocen distintos factores que pueden desencadenar una exacerbación en los pacientes que padecen FPI, así se han descrito casos de agudizaciones tras la realización de procedimientos invasivos como la toma de biopsias pulmonares o incluso la realización de la lavado broncoalveolar a través de broncoscopia. En otras ocasiones el deterioro brusco ha ocurrido tras una broncoaspiración o tras infecciones virales. También la exposición o administración de diferentes fármacos tales como etanercept, everolimus, infliximab, etc, pueden en determinadas ocasiones ser factores desencadenantes de la agudización, al igual que los antineoplásicos y el tratamiento con radioterapia. Incluso ambientes contaminados con altas concentraciones de ozono troposférico y óxidos nitrosos podrían estar involucrados.
Todos estos posibles factores desencadenantes ponen de manifiesto la complejidad de los distintos mecanismos patogénicos de esta enfermedad, mecanismos que en la actualidad desconocemos.
Un problema importante que con frecuencia suele verse a la hora de ir descartando otras patologías que simulan una agudización de la FPI, es que en ocasiones la extrema gravedad del cuadro, no nos permite realizar pruebas invasivas que ayuden a excluir una sobreinfección, teniendo entonces que manejar empíricamente la situación y obligándonos a actuar con sólo el diagnóstico de sospecha o presunción y no con un diagnóstico de certeza.
Para complicar más la situación, aparte de la gravedad del cuadro y de la complejidad de su diagnóstico de certeza, carecemos de evidencia científica a la hora de tratar estas agudizaciones. En las guías y recomendaciones internacionales sobre el manejo de la exacerbación de la FPI, solo disponemos de tratamientos con evidencia de calidad muy baja y con fortaleza de recomendación débil, ya que estas recomendaciones no están fundadas en ensayos clínicos rigurosos, sino sólo en la experiencia de los médicos sobre casos clínicos aislados. Lo que con mayor frecuencia se suele administrar son dosis elevadas de glucocorticoides o bolos de glucocorticoides, pero falta evidencia incluso en cuanto a las dosis recomendadas, los días duración del tratamiento, la vía de administración elegida, etc.
Por todas estas razones, el pronóstico de las agudizaciones de la FPI es lamentablemente muy malo, la mortalidad se estima en casi la mitad de los casos, siendo cercano al 90% en aquellos pacientes que precisen de ventilación mecánica no invasiva. Lo que hace que las agudizaciones de la fibrosis pulmonar sean las complicaciones más graves que pueden sufrir estos enfermos.
Ya que en sí mismas las agudizaciones de la FPI con tan graves, lo que mejor podemos hacer a día de hoy es intentar prevenirlas con los nuevos fármacos antifibróticos que ya están disponibles en el mercado, y seguir investigando en el desarrollo de nuevos tratamientos para esta devastadora enfermedad.

APNEA DEL SUEÑO Y CONDUCTORES. CRIBADO EN CENTROS DE RECONOCIMIENTO DE CONDUCTORES.

Una de las consecuencias clínicas más importantes de padecer un síndrome de apnea hipopnea del sueño (SAHS) es sufrir somnolencia diurna excesiva, la cual aumenta la probabilidad de tener accidentes de tráfico. Estudios realizados hasta la fecha han podido demostrar que la causa más frecuente de accidentes mortales en carreteras son la fatiga y el sueño al volante, sobre todo en el grupo de los camioneros. Éstos por lo general realizan viajes largos y en muchas ocasiones en horario nocturno, y suelen padecer sobrepreso y obesidad y por tanto mayor prevalencia de SAHS y de somnolencia.

La elevada prevalencia de este síndrome, su infradiagnóstico y siniestralidad, hacen que estemos ante un problema importante para la salud pública. Por este motivo, recientemente España ha actualizado el Reglamento de Conductores, el cual incluye esta enfermedad como requisito a ser valorado para obtener o renovar el permiso de conducir. Para ello se acaba de publicar una guía elaborada por un grupo de expertos, para la detección precoz o cribado de pacientes con SAHS y con criterios de diagnóstico y de tratamiento de la enfermedad.

En caso de que el paciente no esté diagnosticado previamente de SAHS, los Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC) entregarán varios cuestionarios de cribado sobre somnolencia y según la puntuación obtenida, se considerarán aptos para conducir o bien serán remitidos a una unidad de sueño para descartar la enfermedad, que emitirá un informe tras la valoración del futuro conductor.

Si el paciente presenta un SAHS leve o moderado pero sin somnolencia, será apto para conducir y no necesitará control por la unidad de sueño. Si por el contrario, presenta un SAHS moderado con somnolencia o un SAHS grave, deberá iniciar tratamiento con CPAP y presentar un informe por parte de la unidad de sueño que demuestre un buen control de la somnolencia, de los eventos respiratorios con el tratamiento y un buen cumplimiento, con un uso del dispositivo de al menos 4 horas por noche el 70% de los días de la semana. En el caso de tratamientos alternativos a la CPAP para el SAHS, igualmente se deberá presentar un informe por parte de la unidad de sueño, donde se detalle el correcto control de la somnolencia diurna y de los eventos respiratorios, para poder ser apto para conducir.

El periodo de vigencia para considerar al paciente apto será de tres años para los SAHS conductores de ciclomotor, moto o coche, y de un año para los SAHS conductores de camión, tráiler o autobús. Pasado este tiempo, deberán de nuevo renovar el informe de la unidad de sueño y entregarlo al CRC.

Es importante destacar que el correcto tratamiento de la apnea del sueño reduce el número de accidentes y los costes derivados, pero también es fundamental controlar otros factores, como realizar una buena higiene de sueño, durmiendo el número de horas suficientes por noche y evitando los hipnóticos u otros medicamentos sedantes, situaciones que también producen somnolencia diurna excesiva y riesgo de siniestros al volante.

Epidemia de gripe: ¿Qué es y qué debemos hacer?

La gripe es una infección respiratoria de inicio brusco causada generalmente por los virus influenza A y B de la familia Orthomyxoviridae.
La clasificación de los virus gripales se basa en la presencia de dos tipos de antígenos: los internos y los superficiales. Según la presencia de antígenos internos (nucleoproteína y proteína M1) los virus gripales se clasifican en A y B. El tipo A se subdivide en función de los antígenos superficiales: Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N) y los subtipos se clasifican con la letra inicial H o N según la presencia de los mismos seguida de un número arábigo convencional. En el virus de la gripe A se han descrito dieciséis subtipos de H y nueve de N, pero sólo una pequeña proporción se implican en la gripe humana. La capacidad de estos virus para sufrir variaciones en sus antígenos, sobre todo en los superficiales, es lo que les otorga una gran trascendencia desde el punto de vista epidemiológico.
En concreto, la epidemia de este año es debida fundamentalmente al virus influenza A (H3N2).
La gripe habitualmente se presenta de forma anual, en brotes epidémicos más o menos importantes durante los meses de invierno. Los virus gripales A se encuentran ampliamente difundidos en la naturaleza. La fuente de infección para el ser humano casi siempre es el hombre enfermo (contagio de persona a persona). La transmisión ocurre fundamentalmente por mecanismo aéreo directo principalmente por las gotitas de saliva o por secreciones emitidas al hablar, toser o estornudar. Los fómites (objetos inertes) recientemente contaminados también pueden vehiculizar la infección. El periodo de incubación es de 1-2 días y la fase de contagio dura desde 24 horas antes del inicio de la clínica hasta 7 días después del inicio de la misma (en niños incluso hasta 10 días).
Toda la población es susceptible de padecer la gripe. La única limitación se debe a la existencia de inmunidad por contactos previos con virus idénticos o antigénicamente próximos o mediante vacunación.
La gripe origina una elevada morbilidad y mortalidad tanto de forma directa como por el agravamiento de otras enfermedades crónicas cardiorrespiratorias presentes en grupos de riesgo. De forma complementaria también origina importantes costes sociales y sanitarios derivados del absentismo laboral y escolar y por los gastos que ocasiona su asistencia.
Clínicamente la gripe se caracteriza por fiebre elevada, escalofríos, tos seca, malestar general con dolores musculares (mialgias), articulares (artralgias) y cefalea. También puede existir congestión nasal y con menos frecuencia dolor de garganta, estornudos e irritación ocular. Generalmente es una enfermedad autolimitada (de 5 a 7 días), de curso benigno que no requiere antibiótico.
Ante un cuadro gripal se deben adoptar medidas para aliviar los síntomas y evitar el contagio de la misma. Para ello se aconseja:
– Reposo domiciliario: alivia el malestar general y evita el contagio en la medida de lo posible.
– Ingesta abundante de líquidos: agua, zumos…. Evitar la ingesta de alcohol y no fumar.
– Antitérmicos: paracetamol o ibuprofeno. Se debe evitar el consumo de aspirina entre niños y adolescentes por el riesgo del síndrome de Reye (daño cerebral y hepático súbito).
– Antivirales: administrados en las primeras 48 horas disminuyen la duración de la enfermedad, pero no están exentos de efectos secundarios sobre todo a nivel gastrointestinal por lo que deben ser recetados por un médico valorando riesgos-beneficios. Existen varios fármacos comercializados: la amantadina, oseltamivir y zanamivir.
– Se debe recordar e insistir que la gripe en una enfermedad producida por virus y los antibióticos no están indicados.
– Higiene de manos con lavados frecuentes.
– Al toser el paciente se debe tapar la boca y debe utilizar pañuelos desechables.
– No debe compartir alimentos, ni utensilios para la comida, ni objetos personales de higiene o aseo.
– Evitar locales cerrados o con aglomeraciones.
En la mayoría de los casos la recuperación se produce en una o dos semanas y no es necesaria la asistencia médica.
En determinados grupos como por ejemplo niños menores de 2 años, ancianos, embarazadas de más de tres meses, personas con enfermedades crónicas (cardiacas, respiratorias, renales…) o si el proceso infeccioso se prolonga más de dos semanas se aconseja valoración médica porque la gripe puede producir complicaciones graves (insuficiencia respiratoria, neumonías, exacerbación de patología previa, sepsis…) que requieren actuaciones específicas.
Llegado este momento debemos recordar la importancia de la prevención con la vacuna antigripal y la indicación de la misma en las personas mayores de 60 años, mujeres embarazadas, personas con obesidad mórbida, pacientes inmunodeprimidos, pacientes con enfermedades crónicas (cardiovasculares, renales, metabólicas, neuromusculares, hepáticas, etc.), personas institucionalizadas, personal sanitario y los trabajadores de guarderías, colegios y residencias.

Convivir con asma en invierno

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de la vía aérea que según su gravedad va a necesitar más o menos tratamiento para mantener los bronquios dilatados, y de esta manera no limitar nuestro día a día.
Ahora que acaba de llegar el invierno las personas asmáticas han de tener cuidado, ya que los cambios de temperatura bruscos pueden fomentar la aparición de broncoespasmo (los bronquios se estrechan) y producir tos, ahogo, presión en el pecho o pitos al respirar. Ante esta situación, lo que más rápido va a hacer que el bronquio se dilate y calme los síntomas son los inhaladores de rescate: salbutamol o terbutalina. Deberemos utilizar una o dos inhalaciones, acordándonos de aguantar la respiración durante 10 segundos tras la inhalación del fármaco.
Existen otras circunstancias que podrían empeorar nuestro control del asma en esta temporada invernal como son la niebla o la lluvia. Estas situaciones a veces aumentan la dificultad para respirar, sobre todo en aquellas personas con alergias a determinados hongos.
Se debe mostrar especial atención en el caso de realizar ejercicio físico bajo estas condiciones meteorológicas. Si esto sucede se recomienda utilizar nuestro inhalador de rescate unos 15 minutos antes de hacer un esfuerzo físico programado, como por ejemplo salir a correr con bajas temperaturas. Aun así, siempre deberemos tener el inhalador cerca para utilizarlo en caso de aparición de síntomas y si es posible evitar salir en las horas de frío más intenso o con niebla muy densa.
Con estos pequeños consejos podremos llevar a cabo nuestras actividades habituales sin que el asma nos pare tampoco en invierno.